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Los inversionistas externos están ganando una porción más grande de una torta que se va achicando, puesto que las subastas de embargos constituyeron un 8% de todas las ventas de viviendas en junio.

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(Bloomberg) Casi nueve años después de que el descalabro del mercado inmobiliario contribuyera a detonar la última recesión, Daren Blomquist, vicepresidente sénior de RealtyTrac, ve que la industria da señales de alerta.

La misma especulación frenética que contribuyó a la burbuja inmobiliaria se deja ver en la gran cantidad de embargos aprovechada por terceros en las subastas, con una cifra récord de 31% en junio, según datos recopilados desde el año 2000 por RealtyTrac.

Muchos de estos compradores externos son inversionistas del tipo “mamá y papá” con menos experiencia, dijo Blomquist. Al mismo tiempo, los inversores institucionales, un subgrupo de inversionistas externos que compra al menos 10 propiedades al año, están escabulléndose del mercado.

“Es algo contrario al sentido común: mientras que el mercado mejora y hay menos embargos disponibles, aumenta la demanda de estas gangas”, dijo Blomquist. “Cuando se ven porcentajes tan altos de propiedades que van a parar a manos de inversionistas externos, es una señal de que estos especuladores pueden estar inflando en exceso el mercado”.

Los inversionistas externos están ganando una porción más grande de una torta que se va achicando, puesto que las subastas de embargos constituyeron un 8% de todas las ventas de viviendas en junio, el porcentaje más bajo desde agosto del 2006.

Mientras tanto, en junio los compradores institucionales adquirieron cerca del 38% de los embargos subastados, por debajo de la tendencia estable del 50% registrada de los primeros cinco años de la expansión, muestran los datos. Representaron un 2.5% del total de compras de viviendas en junio, en comparación con el máximo de 9.8% en febrero del 2013.

El mismo tipo de disminución en la cantidad de compradores institucionales fue un dramático presagio de la última recesión porque más inversores experimentados decidieron mantenerse al margen.

“Sus análisis les están diciendo que no es un buen momento para comprar. Es definitivamente una señal de alerta que ellos se estén retirando y que crezca el número de inversionistas inexpertos”, agregó.

Y mientras quienes invirtieron en las subastas de embargos podían contar con un descuento de alrededor de un 40% con relación al precio de venta en los primeros años de la expansión, este año están consiguiendo sólo un 30% menos, dijo Blomquist.

“Está aumentando la presión en la olla, y en algún momento va a tener que liberarse”, agregó Blomquist. Hay poco tiempo, “probablemente no ocurra el mes próximo ni el siguiente, pero dentro de los próximos dos años” debería desatarse una recesión, dijo.

Fuente: Diario Gestión

 

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En términos generales, el mercado inmobiliario está bien, por lo que los últimos datos que muestran un aumento en la especulación de inversionistas no profesionales ha sido una primera señal de advertencia, dijo Blomquist. “Los bienes raíces son cíclicos, no tienen una tendencia constante al alza”.